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miércoles, 29 de abril de 2015

Nunca es tarde para Léon Bonnat

Su "Cristo en la Cruz" y "El martirio de San Dionisio" le proporcionaron gran fama, lo mismo que sus expresivos retratos de celebridades contemporáneas. En el Cristo en la Cruz se nota una clara influencia del "Cristo de San Plácido", de Diego Velázquez.

"El Cristo en la Cruz" (arriba) la tenía reservada para publicarla en Semana Santa pero se me extravió en algún laberinto de mi precaria memoria. Pero como la pintura nunca pierde vigencia la publico hoy; cuando aún estamos en abril. 
Este es un excelente pintor francés del siglo XIX, 100 años de maravillosa pintura realista.


Léon-Joseph Bonnat (Bayona, 20 de junio de 1833 - Monchy-Saint-Éloi, 8 de septiembre de 1922) fue un pintor francés de la corriente del realismo pictórico. Nacido en Bayona, residió unos años en Madrid, debido a negocios de su familia. Allí estudió en el taller de los Madrazo.
Su estilo juvenil causó escándalo, al alejarse del Academicismo derivado de Ingres a favor de un estilo más naturalista o verosímil, inspirado en Caravaggio y José de Ribera. Su manera de tratar los temas bíblicos causó rechazo, pues (de forma similar a los tenebristas) representaba a los personajes sacros como gente de la calle, de aspecto rústico y en ocasiones desagradable.
Posteriormente, en coincidencia con la hispanofilia y la admiración por Goya impulsada por Manet y otros maestros, Bonnat cobró estimación como retratista. Representó a la élite política y empresarial bajo estética velazqueña, ante fondos oscuros sin ornamentación pero dentro de una corrección formal. Sus retratos se hicieron populares en Estados Unidos y el éxito comercial le llevó a una producción final repetitiva, que no evolucionó ante el impacto de Toulouse-Lautrec y el Modernismo.
Tuvo muchísimos alumnos ilustres, como Toulouse-Lautrec, Georges Braque, James Ensor, Edvard Munch y William Anderson Coffin1 pero perdió vigencia en sus últimos años y es un autor mal conocido ahora, al menos si se le compara con los impresionistas.
Amasó una cuantiosa fortuna, que dedicó a la compra de pinturas y dibujos antiguos. En 1891 decidió donarlos a la ciudad de Bayona (Francia), lo que ayudó a impulsar el museo local, llamado Museo Bonnat.


martes, 28 de abril de 2015

Ricardo Borrero Álvarez: naturaleza de Colombia




Cada vez que se menciona a Colombia se piensa en Gabriel García Márquez y Fernando Botero y la verdad es que ya estoy un poco cansado de esta relación tan exigua. Hoy con la ayuda de El dibujante, venimos al rescate de un paisajista que bien se merece un espacio en este blog. Ustedes sabrán apreciar porque.

En las postrimerías del siglo XIX con el nacimiento de la cátedra de paisaje en La Escuela de Bellas Artes de Bogotá surgió una generación de artistas que trabajando en formatos reducidos y con algo de contacto con Europa le dieron un aire nuevo a la pintura colombiana de aquel entonces. Fueron la vanguardia que nunca lo fue. Discutieron sobre estética y belleza, sobre modernismo y modernidad, sobre impresionismo y naturalismo dejando como legado el profesionalismo de su oficio que había consistido hasta entonces en una larga lista de encargos de iglesias y retratos de los héroes anodinos de nuestras interminables guerras civiles cargados de enseñanzas teológicas, políticas y morales. Hoy venimos a rescatar del olvido a este gran maestro colombiano, uno de los mejores pintores latinoamericanos de todos los tiempos, con este precioso texto de Darío Ortiz acompañando a algunas imágenes de su obra.

lunes, 27 de abril de 2015

Los paisajes de Peder Mork Monsted



A este artista nunca lo vamos a encontrar en los libros de arte del siglo XX, sin embargo su propuesta simple y bella llega hasta nuestros días con una vigencia tal que hace recordar a los grandes maestros.
El danés Peder Mork Monsted, fue conocido por el espectacular realismo de sus paisajes. 
La suya es una visión romántica y poética de la naturaleza; él era un artista que representa la grandeza y la monumentalidad del paisaje, con un ojo notable para el detalle y color.


Monsted nació en Balle sur de Grenå en la parte más oriental de la Jutlandia, en el oeste de Dinamarca. Posteriormente se trasladó a Copenhague, donde estudió desde 1875 hasta 1879 en la Academia de Copenhague. Monsted tuvo una larga carrera y viajó por toda Europa, Norte de África y el Medio Oriente.
Gustaba para pintar de sombríos rincones a la orilla de los ríos, arroyos, estanques, placenteros mediodías soleados entre frondosos arbustos y árboles y campos pastorales. La de días apacibles que debió vivir pintando estas maravillas.




Monsted fue el pintor favorito del rey Jorge de Grecia; fue invitado a Atenas en 1893, donde pintó la ciudad y el campo griego por un año. Monsted fue capaz de transmitir con éxito el estado de ánimo y la atmósfera de los lugares que visitó; si se trataba de los altos picos de los Alpes suizos o la tranquilidad de los bosques en su país natal. Monsted expuso sus obras en el Palacio Charlottenborg en Copenhague, y sus pinturas se ofrecen hoy en todo el mundo, incluyendo el Museo Dahesh of Art de Nueva York y el Museo Chi Mei en Tainan, Taiwán. 


jueves, 23 de abril de 2015

¿Por qué odian a los talentosos?




El odio es un sentimiento jodido en las artes plásticas. No se manifiesta ni se hace público por un asunto de pudor, pero existe. Fomentado por los oportunistas que han logrado (gracias a varios factores) usufructuar un lugar reservado sólo a unos pocos, el odio está dirigido particularmente a esas personas que nacen con talento; esa condición sinequanon de las artes.

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

Hay excepciones -desde luego- pero en esta oportunidad vamos a hablar de la norma. La tendencia mayoritaria de los artistas contemporáneos (y del stablimesch que los sostiene) es profesar odio hacia los artistas "tradicionales" que resisten a través de las distintas disciplinas artísticas. Esto se manifiesta con comentarios desdeñosos: "Sólo tiene condiciones técnicas", "es un buen copista, pero...", "ya nadie pinta", "es un anacrónico", "el arte realista no es provocativo ni desestabilizador", etc. 
¿Y por qué sucede esto? Porque el que odia en las artes es un mediocre disfrazado de artista.
Aunque usted no lo crea, actualmente el talento es una condición peligrosa. El talento -por ejemplo- que se necesita para expresarse a través de la belleza; esa virtud bastardeada y tan poco cultivada entre los "modernos".


Me encontré con un estudiante de arte

Hace unos meses me encontré con un joven y atribulado alumno de una escuela de arte. Estaba por repetir el año. Este fue más o menos el diálogo:

-Mi profesora de pintura se enfurece cuando trato de ser prolijo.
-¿Y para qué estudias arte en esa escuela?
-Porque también necesito el título de maestro. Con las artes nunca se sabe ¿vio?
-¿Y qué te dice la profesora?
-Estábamos pintando una naturaleza muerta y me decía que no tengo que hacerla tan depurada .
-¿Y qué proponía?
-Que mirara a Pablo Picasso... que el tema es sólo un pretexto.
-¿Te gusta Picasso?
-La verdad que no mucho. Su período Azul me gusta mucho... después no.
-¿Y tu profesora qué hace?
-Ella es moderna. No pinta. Hace performance.
-¿Y porque te da clases de pintura si no pinta?
-Creo que también necesita el trabajo... pero ella desprecia a los pintores y ni hablar si hacen realismo...
-¿Una profesora de arte que desprecia a los artistas? ¡Es raro!
-Sí.
-Entonces ¿qué vas a hacer?
-Necesito alguien que pinte y que me de unas clases. ¿Usted está dando?
-No doy, pero te podría ayudar...

Y quedamos de acuerdo que asistiría dos veces por semana a mi estudio durante un mes, con el compromiso que ninguno de los dos diría nada de las clases de apoyo. 
Hay que ayudar a los estudiantes. Quien sabe, podríamos estar perdiendo un gran artista. 
Lo último que supe es que había aprobado.




Ver también
"El talento y el arte"



ANEXO

El odio, esa mala palabra

El odio es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.
El odio se describe con frecuencia como lo contrario del amor o la amistad. El odio puede generar aversión, sentimientos de destrucción y ocasionalmente autodestrucción, aunque la mayoría de las personas puede odiar eventualmente a algo o alguien y no necesariamente experimentar estos efectos.
El odio no es justificable desde el punto de vista racional porque atenta contra la posibilidad de diálogo y construcción común.
El odio es una intensa sensación de desagrado. Se puede presentar en una amplia variedad de contextos, desde el odio de los objetos inanimados o animales, al odio de uno mismo u otras personas, la existencia, la sociedad o cierto tipo de arte. 


Ver también:



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miércoles, 22 de abril de 2015

Pintores realistas de Brasil del siglo XIX

Río de Janeiro. 1889

Un rápido recorrido -a modo de introducción- por el arte realista del siglo XIX en Brasil. Como podrán ver, no todo es fútbol, playa y carnaval.



Moema, 1866

Victor Meirelles

Victor Meirelles (Florianópolis, Santa Catarina 18 de agosto de 1832 - Río de Janeiro 22 de febrero de 1903) fue un pintor y profesor brasileño.
Fue discípulo en la Academia de Bellas Artes de Río de Janeiro, de Félix Taunay. Se dedicó a la pintura de escenas históricas y de batallas. En 1852 obtuvo una pensión de estudio para perfeccionarse en Europa, trabajando en Italia en los estudios de Minardi y Canzoni y en la Escuela de Bellas Artes de París. Al regresar a su patria (1862) fue nombrado profesor de la Academia.
Pintó varios retratos de la emperatriz de Brasil y algunos cuadros de historia (Combate de Riachuelo y Paso del Humaytá). En colaboración con el pintor belga Langerock pintó los panoramas de Río de Janeiro, el descubrimiento del Brasil, el primero de los cuales se expuso en París en 1899. El lienzo La primera misa en Brasil pasa por ser la obra capital del artista.

Iracema, 1881

José Maria de Medeiros

José Maria de Medeiros (1849-1925) fue un pintor português naturalizado brasileiro.
En 1867 entró al Liceo de Artes y Oficios, y en 1868 ingresó a la Academia Imperial de Belas Artes, estudiando con Vítor Meirelles y Francisco de Sousa Lobo. 


Desnudo recostado

Rodolfo Amoedo

Nació el 11 de diciembre de 1857, en Salvador de Bahía, Brasil. Comenzó a pintar en 1873, y en 1879, viaja a París para completar su formación, en donde tuvo como maestro a Alexandre Cabanel, además de trabajar para Paul-Jacques-Aimé Baudry. En el país francés, permanecería hasta 1887. A su vuelta, es nombrado profesor de pintura de la Aiba.
A su vuelta, sería unos de los causantes de la renovación en la enseñanza y la estética académica de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el final del sigl XIX. Aunque aportó una visión basicamente tradicional de la pintura, Amoedo introdujo en Brasil, un realismo burgués en el que minimiza el idealismo en su temática y en la forma de tratar las corrientes neclásicas y del Románticismo, que hasta entonces predominaban hasta ese momento en su país. Sería reconocido como uno de los grandes en el realismo académico brasileño.
Murió en Río de Janeiro, el 31 de mayo de 1941.

El taller del pintor

José Ferraz de Almeida Júnior

José Ferraz de Almeida Júnior (Itu, São Paulo, 8 de mayo de 1850 – Piracicaba, 13 de noviembre de 1899) fue un pintor brasileño del siglo XIX. Es probablemente el más importante pintor realista brasileño del siglo XIX y una gran inspiración para los pintores modernistas. Mientras que la mayoría de los artistas académicos brasileños se hicieron famosos pintando escenas mitológicas o históricas, Almeida Júnior se convirtió en popular por pintar figuras rurales, especialmente granjeros y al caipira, hombres del campo que es una especia de símbolo de las regiones rurales del estado de São Paulo.
Mientras la mayoría de los pintores realistas usaron a granjeros y campesinos como una alegoría de trabajadores, Almeida Júnior pintó sus caipiras principalmente en su tiempo de ocio. 
Almeida Júnior nació en la ciudad de Itu, entonces de pequeño tamaño, en el estado de São Paulo. Después de convertirse en la sensación de su ciudad, sería invitado a estudiar en la Academia de Bellas Artes Imperial Brasileña de Río de Janeiro, pero en 1876 estudiaría en Francia,1 después de recibir una beca del emperador Pedro II de Brasil en persona en la ciudad de Moji-Mirim. Alexandre Cabanel sería uno de sus maestros.
Admiró a los pintores realistas y naturalistas franceses, que ejercieron una gran influencia en su obra. Al regresar a Brasil en 1882 se convirtió en uno de los miembros líderes del realismo en la pintura brasileña.
Fue apuñalado hasta la muerte por el marido de su amante el 13 de noviembre de 1899.


jueves, 16 de abril de 2015

Jean Pierre Alexandre Antigna: El pintor de los pobres




Muchos pintores del siglo XX profesaron una abierta militancia política en defensa de los más desposeídos, sin embargo, esto no se reflejó en su trabajo. Prefirieron el arte abstracto o fueron consumidos por el mercantilismo que empezó a reinar en el mundo del arte. Si queremos ver pintura comprometida con el sufrimiento de los más pobres, tenemos que empezar con cierta obra de Bartolomé Murillo, Francisco Goya y en especial con los realistas del siglo XIX. Uno de ellos -poco conocido- fue Jean Pierre Alexandre Antigna. Nació en Orléans, Francia, el 7 de marzo de 1817.

Inició su formación en Orleans, con François Salmon. Posteriormente marchó a París para para estudiar en L’École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, en la que ingresó en 1837, teniendo como maestros a Sebastien Norblin de la Gourdaine y a Paul Delaroche.
Pintó casi exclusivamente escenas religiosas y retratos en su primera época, hasta que tras vivir durante un tiempo en un barrio pobre de París, la Île Saint-Louis, comenzó a realizar obras en las que retrató escenas con imágenes de la pobreza y el sufrimiento que le rodeaba.


Practicó el más puro realismo academicista, muy cercano al de Gustave Courbet, hasta 1860 que comenzó a ejecutar pequeñas obras naturalistas.
Viajó por España y Bretaña donde comenzó a realizar  obras naturalistas de pequeño formato, especialmente escenas del Valle de Ansó de Aragón, marinas y muchas escenas de Bretaña.
Expuso en el Salón de París en 1860.
Fue ante todo, y por lo que es famoso, un pintor de escenas de las clases más humildes, como lo demuestran sus obras más notables.
Murió en París, el 26 de febrero de 1878.








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domingo, 12 de abril de 2015

¿De qué vive un artista?

"Artista pasando hambre, por favor ayude"


Muy buen artículo que un amiga ha publicado en su facebook y que me veo en la "obligación" de reproducirlo.

Un artista vive de la renta, de alguna renta, por ejemplo de un inmueble heredado que produce una suma fija mensual. Un estudiante se pagó la costosa matrícula de una universidad privada con el producto de un local que le tenía alquilado a un cine-bar, lo que los asistentes gastaban en boletas, cócteles y crispetas él lo reinvertía en arte. En otros casos las rentas vienen de lo que producen las acciones en un negocio familiar. Una generación trabajó, otra hizo fortuna y la última, la generación artista, se gastó la plata. Dos hermanos, uno actor y otro cineasta, vivieron durante mucho tiempo del producto de la renta que producía la fábrica de piscinas fundada por el padre y administrada por el primogénito, un ingeniero igual de excéntrico a sus hermanos menores pero que debió conducir su artisticidad por el cauce señalado por el padre.
Otro artista a la muerte de su padre recibió una gran fortuna como herencia, ante lo que su mejor amigo, otro artista, dijo que era él quien había pasado a mejor vida.
Otro artista vive de un negocio. Cada quince días hace el viaje de la capital a su pequeña ciudad natal donde tiene una miscelánea que mantiene surtida de prendas y adminículos para jóvenes, cosas pasadas de moda en la gran ciudad pero que son novedad en la provincia. El artista dice con orgullo que es él quien define las tendencias de la moda en la pequeña ciudad. Otro artista puso un restaurante y se le incendió, otro montó el restaurante que lo hizo tan reconocido como chef que cuando dice que también es artista la gente se sorprende.
Otros artistas optan por el diseño y montan empresa, les va bien, son prueba de que en diseño más que estudio se necesita de práctica, prueba y error, experiencia; a estos artistas que diseñan les va tan bien que pasan de artistas a diseñadores. Todos tienen una fase en que ven el diseño como arte pero cuando el trabajo los abruma, y los clientes “siempre tienen la razón”, caen en cuenta de que el diseño es un servicio más y de que ellos se han convertido en proveedores de soluciones, no de enigmas; lo que comenzó siendo una estrategia temporal de automescenazgo —el diseño para pagar el arte—, terminó siendo un trabajo perpetuo donde todas las licencias creativas del arte van a parar al diseño. De vez en cuando estos artistas diseñadores les toca hacer un catálogo de arte o un trabajo para un museo de arte y cuando entran de nuevo en contacto con la gente del arte, agradecen vivir del diseño, incluso extrañan a sus clientes habituales. Es raro pero no inusual que por algún rezago estético estos diseñadores recuerden esa cosa inútil y anodina llamada arte, pero pronto lo urgente los trae de nuevo al presente.
Otro artista emigró y montó una carpintería en un país de donde tenía nacionalidad, antes hacía instalaciones sonoras efímeras, hoy instala pisos de madera y une cada pieza con el mismo cuidado con que componía sus obras de arte.
Otro artista tuvo un hijo y abandonó el arte: “los hijos son la muerte del artista y el nacimiento del publicista”.
Otros artistas viven de la dictadura de clase. Cada año los programas de arte de la universidades del país gradúan un promedio de 500 artistas, un público cautivo que necesita de un cuerpo de recreacionistas intelectuales que cumplan con la ilusión de enseñar arte. Enseñar arte puede ser el mejor trabajo para un artista, hay bastante tiempo libre para crear o “investigar” (como se refieren los artistas a lo que hacen cuando le quieren dar altura académica). A pesar de que cada vez hay más trabajo burocrático y hay que inventarse más justificaciones y comités para justificar la necesidad de los comités que justifican el arte en la universidad, ser profesor es una buena actividad. Hay que decir que un profesor de arte goza de un margen insólito de libertad, si los profesores de medicina dictaran sus clases como los profesores de arte dictan las suyas, graduarían asesinos en vez de médicos. Tarde o temprano muchos artistas, así no lo quieran, reencarnarán en profesores de arte; temprano si consiguen trabajo en un colegio, usualmente el mismo colegio donde han estudiado, o tarde cuando regresan endeudados con una maestría y descubren que para lo único práctico que sirve ese cartón de maestría de arte es para ser admitido en el proceso para calificar como profesor universitario de arte. Pero además de tener la maestría habrá que tener un doctorado y cuando todos tengan un doctorado algo más habrá que tener, el único consuelo es que mientras más grados haya que tener más necesidad de profesores de arte habrá y así tal vez haya más puestos de profesores universitarios de arte para darle clase a todos los que necesitan estudiar para tener más grados para obtener el puesto de profesor universitario de arte. También existen los profesores de talleres independientes, pero dependen del tiempo libre y la inconstancia de las señoras y pintores de fin de semana.
Otro artista vive del arte, sí, se puede vivir de eso: hay que asistir a muchos cócteles de inauguración, hay que circular y sonreír y hacer comidas y ser pródigo con las gentes del arte, con los galeristas, coleccionistas y curadores, y con sus cónyuges e hijos. Jamás hablar mal de la gente del arte en público y menos aún publicar algo malo sobre ellos. También hay que ser dúctil y decirle que sí a cuanto oferta de publicidad haya, y participar en subastas benéficas, y enviar a un testaferro que puje en la puja para que las obras se subasten bien y así elevar la cotización del precio del arte en el mercado. También hay que tener un taller y regar la voz de que hay piezas asequibles, económicas, y una vez los coleccionistas visitan el taller, atenderlos muy bien, siempre sonreír, y disponer las piezas con estrategia, de lo caro a lo barato, mostrar piezas que “ya están vendidas”, y hacer el tour de los precios con indiferencia y seguridad. Hay que soltar datos prestigiosos sobre clientes previos y sobre la cotización de las piezas en la galería. Hay que acordar con el galerista y con el dealer que obras hay que repetir y venderlas con discreción, y en la Feria de Arte montar guardia cerca al stand donde está la mercancía y para efectos de prosperidad parecer que se está ahí por pura casualidad. Hay que tener una galería por fuera del país, no importa si se trata del cuarto trasero de un bar alternativo en Berlín o de una galería meramente comercial, lo que cuenta es la internacionalización y poder dar el precio en dólares o en euros.
Otro artista optó por la doble vida —o eso es lo que se deduce de su esquizofrenia estilística—. Tiene dos tipos de obra, una que es la propia, la que no se vende, la conceptual, la efímera, la caprichosa, la que lo posiciona en el reino de las inteligencias y otra en la que da muestra de su destreza manual para hacer paisajes y caballos o fotos bonitas, o floreros bonitos, y que vende de forma anónima, o bajo un heterónimo para que no se pueda relacionar con el nombre propio y no afecte el capital reputacional. Es importante que los artistas no revelen de qué viven, sobre todo si no viven del arte, esto mantiene el mito de su independencia, de que no sirven a nadie, de que son inocentes, de que nunca serán lo suficientemente maduros para liberarse de la idea de libertad.
Otros artistas viven de la mediación artística, trabajan como asistentes en talleres, museos, galerías y espacios independientes, como cargaladrillos de artistas, curadores o galeristas, y luego, con la experiencia adquirida y una lista de contactos, se lanzan como artistas y curadores y galeristas, o simplemente dejan de ser artistas para ser curadores, galeristas o gestores culturales.
Otros aprovechan su arrojo para juntar palabras, hacer párrafos con esas palabras y firmar esos arrumes de párrafos para ofrecer textos de arte multipropósito que se cobran por el número de caracteres y que apenas sirven para cubrir el pago de los servicios; a los que escriben les basta con publicar uno o dos de estos textos para ser llamados “crítico de arte” y pasan a escribir en la prensa y en catálogos, basta con hacer un texto elogioso para una exposición y entregarlo a tiempo para que otros clientes quieran más textos de ese tipo, ante la presión de la demanda y el afán de complacer a la clientela es fácil pasar de agudo provocador a soso prologuista, este género de textos se parece al de escribir obituarios.
Otros artistas organizan bienales y encuentros internacionales de arte para pretender recibir suficiente apoyo como para poder vivir de la bienal y de los encuentros internacionales de arte que organizan. Otros ponen una ONG de arte y viven de ofrecer servicios de asistencialismo estético a las comunidades e instituciones interesadas.
Otros artistas viven de los premios, se inscriben en cuanto concurso hay, poco importa si el dinero viene del Estado, de una caja de compensación familiar o de una multinacional, no importa si la obra hay que mostrarla en una casa crujiente contra una pared descascarada en medio de la barahúnda de otras obras o en el corredor de un edificio inteligente, lo importante es concursar con la meta de ganar. Estos premios son loterías para artistas y dado el número de artistas que concursan es posible inferir —por simple matemática— que un artista tiene más chance de ganar en una de estas loterías que en cualquier otra. Entre premio y premio, entre una convocatoria y otra, en Internet se puede descampar y solicitar ingreso a las residencias para artistas que se ofrecen a nivel global, una vez se hace una solicitud a una se tiene una matriz para hacer más solicitudes, es posible vivir de trotamundos por años saltando de una residencia a otra.
Otro artista vive de su conyugue. En ningún momento pensó en casarse con otro artista, siempre supo que de casarse tendría que hacerlo con alguien que tuviera grandes ingresos.
Otro artista vive de oficios varios, es mesero, ayudante de chofer de bus intermunicipal, mensajero en una agencia de publicidad, es un artista sin obra, nadie lo conoce pero lleva una vida de poeta.
La mayoría de los artistas viven así.

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sábado, 11 de abril de 2015

Miguel Ángel Avataneo: “Siempre me enfrento a la tela con alegría”

"La duda es infinita"

En una entrevista exclusiva para Cultura Los Andes, el pintor santafesino Miguel Ángel Avataneo habló sobre sus inicios, su rol como docente y su obra. Se refirió, además, al caso atípico de la provincia de Córdoba, lugar en el que está radicado y cuna de una nueva generación de pintores realistas.

Por Camila Reveco - Diario Los Andes, Mendoza, Argentina



Elegante, sutil y refinada; así es la pintura del talentoso artista santafesino Miguel Ángel Avataneo (1962), radicado en Córdoba desde hace más de treinta años.
Se trata de un pintor fiel a la línea y al dibujo, que se expresa con equilibrio y serenidad. Inspirado en los patrones del arte y el pensamiento del mundo clásico, Avataneo es un exponente clave del realismo contemporáneo, dueño de una cuidadosa composición, tan sensual como sugerente.
El artista representa a la mujer y el desnudo femenino en búsqueda de un ideal de belleza y a través de la grandeza de las formas. Sus modelos mantienen siempre una actitud de permanente contemplación y relajo.
“Recuerdo mi primera clase de pintura y dibujo -relata Avataneo-. Fue en mi pueblo… San Cristóbal, al norte de la Provincia de Santa Fe. Tenía cinco años y mi maestra fue Nelva Soza, todavía la veo; estuve con ella hasta los trece o catorce años.
El primer dibujo que hice fue un conejo, a lápiz de color -creo que mi mamá lo tiene todavía, cuando vaya para allá lo voy a buscar-“, y agrega: “Luego hice la primaria y la secundaria, siempre dibujando y pintando. Ya cuando tuve que elegir qué estudiar, me decidí por bioquímica, carrera que no prosperó y al año me fui a Córdoba a estudiar la licenciatura en pintura”.
Su obra ha recorrido museos y galerías del mundo, posicionándose con éxito en el mercado internacional del arte, sin cortar raíces con su ciudad natal: “A San Cristóbal sigo yendo todos los meses; allá está toda mi familia: mis papas, mi hermano y mis sobrinos ¡que son siete! Y bueno, es mi lugar en el mundo. Todos están orgullosos de lo que logré, pero me gusta sentirme lo que soy, un vecino más. Me gusta salir a caminar y encontrarme con la gente que conozco de tantos años, si me preguntás de algún lugar donde me gustaría vivir cuando sea viejito, elijo San Cristóbal”

Imágenes de una inauguración



Gracias a todos los amigos que hicieron posible este momento tan especial para cualquier artista. A mi querida hija Camila que realizó la presentación escrita de la muestra, a mi hijo Julián que me acompañó con uno de sus maravillosos dibujos y a mi mujer, Anita, que siempre está, en las buenas y en las malas. A todos los quiero.





Entrevista en el programa "Actividad Ciudadana"

jueves, 9 de abril de 2015

Como hacer una buena exposición de arte

Armado de la muestra de Rubén Reveco en el Museo Gregorio Alvarez, Neuquén, Argentina.

Comparto bastante con el texto que reproduzco a continuación. Lo tomé de un blog amigo y viene muy de acuerdo a la próxima muestra que inauguro el 10 de abril.


Tengo una pequeña discusión con algunos amigos pintores en torno a la preparación de una exposición de arte. Digamos que ellos son felices exponiendo, muchas veces sin criterios claros, yo siempre les pregunto por el tema o por el objetivo de la misma y no siempre me dan respuestas concretas y ese es el primer elemento para hacer una exposición de arte; debe tener un valor cultural, ser algo que se destaca, que sea digno de verse, que deje una enseñanza o que simplemente, resulte algo interesante de ver. 
Por eso, decimos que una exposición es un conjunto de objetos o conceptos dignos de mostrarse a un público  y cuya exposición persigue un fin determinado (comercializar, promocionar, transmitir una idea, etc.)  En ese sentido, otro elemento para tener en cuenta, es que estos objetos se tienen que relacionar entre sí, ya sea por el género artístico, por el autor, por el mensaje del tema, por lo que expresan. En esta etapa, intervienen varias personas desde el crítico o el curador de arte, hasta el investigador y el artista, incluso la persona que hace los marcos de los cuadros (marquetero), para hacer de la obra lo más llamativa o presentable posible.
Cuando ya tengamos un criterio de lo que queremos hacer, pasamos a la realización del montaje y luego la colgada o instalación de las piezas de arte ya sean cuadros, instalaciones, esculturas etc. Teniendo en cuenta siempre, que el objeto del montaje es el público, hay que “armar” una lectura de lo que se quiere decir, físicamente, hay que elaborar un recorrido que posibilite un dialogo entre la obra y el espectador, es decir, entre sujeto-objeto, que en últimas posibilite la interpretación de la obra. 
Este recorrido nos posibilita seguir un "antes" y un "después"  siguiendo la narración del artista. El montaje es la última parte del proceso de producción de una exposición, pero es tal vez la parte de más cuidado ya que de este trabajo depende la lectura del objeto propuesto. Por eso es tan importante el criterio profesional para realizar la muestra, porque el, le da un orden al montaje. Luego sigue, la parte mecánica de la exposición, (en el caso de pintura o fotografía), la colgada; es decir montar las piezas sobre los muros o espacio escogido.















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"Glorificando el momento pleno"

Entrevista del blog "Que responda el viento".

Consciente de las reacciones que provoca con los desnudos, el artista visual Rubén Reveco mostrará sus trabajos el próximo viernes 10 de abril.


El desnudo y el "estar desnudos", con sus connotaciones morales, sociales y religiosas, siempre estuvo cargado de valores y significaciones –muchas veces ambiguos- en las distintas épocas de la historia y, en algunas casos, hasta fue sinónimo de conflictos.
En Neuquén, fuera de los ruidos del tiempo histórico, fuera de la carne, del dolor y de la sangre (ver Olvidar los crímenes: otro crimen), los cuerpos femeninos de las obras plásticas de Rubén Reveco -expresión de la efímera duración de condiciones estéticas “ideales”- exhiben una desnudez que pretende sembrar "señuelos de futuros goces eróticos".
Consciente de las reacciones que provoca su obra, Rubén Reveco mostrará sus trabajos el próximo viernes 10 de abril, en la Sala Gregorio Álvarez de la ciudad de Neuquén.
Sabe que esta muestra genera expectativas y un alto porcentaje de la misma se debe a la censura que recayó el año pasado sobre su obra. Cabe recordar que “después de permanecer una semana en exhibición, el Consejo Provincial de Educación (CPE) decidió desmontar la exposición de pinturas de Rubén Reveco que se desarrollaba en la Escuela Superior de Bellas Artes Manuel Belgrano de esta ciudad ante la protesta de docentes y padres de alumnos por la temática erótica abordada por el artista”.
Lo visitamos en su taller de la ciudad de Neuquén y hablamos sobre su obra.
-Sexo, belleza, erotismo… ¿Qué aspecto de la sexualidad muestra tu obra?
De alguna forma trato de rendir un homenaje al milagro de nuestra existencia. Planteo el tema sexual a través de la imagen, glorificando el momento pleno del encuentro de dos cuerpos –macho y hembra- reproduciéndose. En el planteo compositivo doy importancia al desnudo femenino y lo coloco en primer plano y, en segundo plano, agrego alguna escena erótica.
-Algunos teóricos dicen que la sexualidad es un territorio sin respuestas. En tu obra o en la práctica pictórica, ¿aparecen indicios de estar transitando por terrenos de desconocimiento?
El prejuicio pone un velo con respecto a lo que es nuestra sexualidad. Ella se comprende como una práctica privada, íntima, y el hacerla pública puede generar molestias. Cuando uno empieza a pintar un determinado tema tiene que autoimponerse el límite. Decir hasta dónde quiere ir: si la pintura va a ser sensual, erótica o  pornográfica, y cómo va a plantear esos tres aspectos en una sola cosa.
Una cosa es un desnudo y otra cosa es si ese desnudo está erotizado. La cuestión está en hasta dónde voy yo como artista y cómo logro tratar lo erótico sin hacerlo pornográfico.


-¿Cómo se sustenta el erotismo en tu obra?
Creo que está en la medida en que excita alguna respuesta del espectador (¡no quiero decir que el espectador que mire la obra vaya a erotizarse!). Al contemplar algo más que un simple desnudo, éste puede movilizar e insinuar… Dentro de todo, el erotismo no deja de ser un juego de seducción que cada uno asimila a su manera. Cuando el artista lo está haciendo público, lo manifiesta con sus límites; entonces, el erotismo, que tiene ciertas características, hace especial la propuesta. La hace exclusiva.
-En tus obras aparecen solo cuerpos jóvenes, de una perfección aséptica y para una mirada… lenta, ¿por qué?
Ser joven… y, la plenitud reproductiva se da en esa edad… Yo respeto mucho todas las posturas y también reconozco que trabajo con estereotipos, hasta se diría que con estereotipos publicitarios. Este aspecto es el que más me han criticado. Me pegaron de los dos lados: desde el moralismo y desde el feminismo. Dicen que trabajo figuras lindas y jóvenes, como si la belleza y el sexo solo fueran posibles en una edad determinada. Está bien, todos tenemos una vida sexual que va más allá de un periodo específico pero, en mis obras, rescato el momento cuando -tanto el hombre y, en especial, la mujer- están en su plenitud para reproducirse y procrear. Esto obedece a una postura casi ideológica con respecto a la pintura y a la necesidad de generar objetos que permitan el reencuentro del artista con el público en general. Es importante que el artista empiece a trabajar pensado en el espectador y en base a la belleza.
-¿Son pinturas para una mirada masculina?
No. Pienso que he tenido más respuestas de parte de las mujeres que de los hombres. En pro o en contra, la mujer te plantea cosas y, a modo de crítica, expresan que se sienten excluidas para ser representadas en mis obras. Un poco en broma, un poco en serio, pero siempre me dicen algo al respecto. Con ellas he tenido un diálogo más fluido.
-¿Cómo es la mujer "revecciana"? ¿Qué enfatiza?
Siempre  te esta observando. En silencio y, si sonríe, la sonrisa es muy leve. Ella está quieta y juega entre la inocencia y la sensualidad e invita. Está a un paso de lo erótico en contrapartida con las escenas de sexo desbordante que están en segundo plano.
-¿Quién es el protagonista en estos desnudos?
El protagonista es, primero, el aspecto formal. Hacer realismo es resolver problemas de dibujo y, muchas veces, todo tu esfuerzo está puesto para que el rostro y la iluminación sean muy protagónicos. Me seduce el juego de luces y sombras y abordo los trabajos desde el realismo. No soy hiperrealista, no me siento capaz. Es realismo mágico lo que hago y trabajo con diferentes técnicas.
-¿Y saliendo de lo técnico?
Es un conjunto de todo eso… Un desnudo donde no hay interés ni descaro. Algunas mujeres pueden ser un poco “objeto sexual” pero todo depende de cómo se haga el plateo. 
-¿Hay disfraces en tus obras?
Hay un momento para la insinuación, para la invitación… eso puede ser un disfraz.
-Y el tema, ¿qué protagonismo tiene?
Para un artista plástico “el tema” es un planteo que se presenta al principio. Frente a las preguntas como ¿Qué hago?: ¿hago naturaleza muerta?, ¿animales?, ¿paisaje natural?, ¿paisaje urbano?,¿figura humana?, resuelvo pintar desnudos y lo que tiene que ver con el erotismo. Ahora bien, cuando vos dibujás un cuerpo o partes de un cuerpo…  todo se olvida. Uno se olvida del tema. En definitiva, lo que tenés es un problema plástico a resolver: composición, equilibrio, color, armonía, unidad.
Recreo mitos y leyendas: Venus, Adonis, el nacimiento de Venus, Fresia y la luna…
Me interesa lo sensual visto como un homenaje a nuestra existencia y a nuestro instinto sexual, y las poses son un pretexto para glorificar ese acto. Todo eso como temático es muy rico: el amor, el cariño, el sexo.. Me gusta representar e ir un poco más allá: insinuar, que inviten, que exista ese juego de seducción para que dos seres humanaos se conozcan. Todo lo no tiene que ver con el instinto puro.
Sin proponérselo, uno responde en base a un ideal de belleza.
-Entonces, resumiendo, en tu obra y en esta época, ¿qué significa “estar desnudos”?
 Preguntale a ellas…


"Sexo y Belleza", la obra de Rubén Reveco, se podrá visitar en el Museo Gregorio Álvarez a partir del viernes 10 de abril de 2015. La inauguración se realizará a las 20.30hs.

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