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jueves, 24 de julio de 2014

Pocos se atreven con los amantes


Actualmente, pocos artistas se atreven a pintar amantes. Sin embargo, ha sido un tema representado a lo largo de la historia y muy rico por la variedad de posibilidades que ofrece. Dos cuerpos entrelazados y amándose frenéticamente son una gran fuente de inspiración para los pintores, ilustradores, escultores y dibujantes. Las poses amatorias ofrecen, además, variados recursos visuales, unos más excitante que otros.


Mis disculpas a la mayoría de los pintores por no poder incluir sus nombre como autores de las obras. De a poco trataremos de hacerlo.


 "Amantes", de Rubén Reveco.

 Pintura descubierta en Pompeya

Sergio Martínez Cifuentes






Bernardo Torrens.

Costa Dvorezky.




Roberto Ferri.

Sergio Martínez Cifuentes.




Toulouse Lautrec.
 
Alberto Pancorbo.

El cómic es el que representa con menos prejuicios a una pareja haciendo el amor. Fragmento de "Los Druidas", con dibujo de Jacques Lamontagne.



Fragmento de "Druuna", con dibujo de Eleuteri Serpieri.



Anexo: ¿Quiénes son los mejores amantes?



Según las últimas encuestas, el amante latino ya no conquista a tantas mujeres. Fue superado por los europeos y los africanos. El deseo es un enigma que la ciencia no ha logrado descifrar. A cada ser humano le atrae una piel diferente, una raza, un olor. El doctor Barry R. Komisaruk, psicólogo de la Universidad de Rutgers (EE.UU.), dice que “la parte frontal del cerebro, encargada del deseo, se activa en cada persona por diferentes estímulos. Cada ser es un mundo aparte y su deseo es un laberinto lleno de misterios y recovecos”.

Tal vez por eso, cuando se les preguntan a hombres y mujeres sus preferencias sexuales, las respuestas son tan amplias. En la cultura japonesa, por ejemplo, la nuca desnuda resulta mucho más erótica que los senos. Para los indios, las piernas disparan la libido de tal manera que lo mejor es cubrirlas. Los latinos son altamente vulnerables a la voluptuosidad de senos y caderas. “Las preferencias y gustos también sufren una evolución, incluyendo factores como la personalidad, el estrato, el momento de la vida y el nivel intelectual. De hecho, en ciertos momentos especiales de la vida, se dice que es más placentero hacerle el amor a un buen cerebro”, explica el psicólogo Marcos Sepúlveda.
Teniendo en cuenta todos esos datos, no sorprende que se haya caído uno de los mitos más enraizados en el imaginario femenino: “El latin lover”. Según la última encuesta, realizada en más de 20 países, los latinos ya no reciben las altas calificaciones en la cama que se ganaron durante muchos años. Parece que a las mujeres no las convencen “la caballerosidad y el romance”, razones que daban al etiquetarlos como los mejores amantes del mundo. Los latinos fueron reemplazados por la fogosidad de los africanos y el entusiasmo europeo.
El tamaño también parece influir en este ranking. Según el sitio de Internet Targetmap, que se especializa en mostrar al mundo desde diferentes ópticas, la medida del pene sí influye. En esta competencia masculina por la medida del placer, el que se lleva el primer premio es Congo, cuyo tamaño es de 17,93 centímetros. Los latinos, aunque no están lejos de sus congéneres africanos, están varios centímetros por debajo. Los mejor dotados de la región, los ecuatorianos.
Los españoles, según La Maleta Roja, empresa líder en erotismo y salud en España, son los mejores amantes del mundo por su desparpajo y naturalidad en el sexo. En el ranking están los latinos –no con la fuerza de otros tiempos– por su “fogosidad” y los italianos por su “espontaneidad”. Los ingleses, los peores a la hora de seducir.
Dicen las mujeres que parte del desencanto con “El latin lover” es su falta de compromiso y los altos niveles de infidelidad. Los latinoamericanos, esgrimen ellas, traicionan a sus parejas con alta frecuencia, en especial, los colombianos, seguidos por los brasileños y los costarricenses.
Una investigación realizada por Jonathan Schwarts, de la Universidad Louisiana Tech, demostró que aquellos hombres adictos al trabajo tienen un mejor desempeño sexual que los que no se estresan. El profesor explicó que durante más de un año siguió el comportamiento de parejas en las que el esposo es un adicto al trabajo y los resultados son sorprendentes: mayor frecuencia sexual y orgasmos más intensos. “No es el tiempo, es la calidad del sexo”, concluye el experto.


Cultura precolombina




Las culturas precolombinas situadas en el norte del territorio que después se convirtió en el Perú produjeron una importante cantidad de vasijas con motivos eróticos, especialmente durante cinco siglos de la cultura mochica, entre los años 100 y 600, durante el mayor esplendor artístico y científico. Pero no únicamente durante este período, ya que los primeros hallazgos de piezas eróticas prehispánicas se corresponden con una antigüedad de dos mil ochocientos años. 
El ser autoral y cotidiano, ancestral y mítico que se trasluce en cada creación de carácter erótico, revela el soporte intensamente vital con el cual bien podríamos definir a nuestras culturas amerindias, en especial, la mochica y la tlatilca. Lo ontológico de aquellos increíbles hombres encontraría en términos sexuales profundas raíces con las que aferrarse a un mundo excesivamente cambiante ante sus ojos. Sus cuerpos, las sensaciones que de ellos se derivaban, sus relaciones eróticas y sexuales, terrenales, ceremoniales y míticas les anclaron definitivamente en el mundo del placer de los sentidos. De tal suerte, el erotismo indoamericano tiene aún mucho por revelar, por compartir, llegando a poseernos, a imantarnos en sus redes amatorias. (Enlace)




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