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jueves, 10 de julio de 2014

10 consejos para pintores jóvenes (1)


Primero que nada tengo que decirte que estás por realizar una de las actividades más misteriosas y antiguas de la historia. Mucho antes de que los seres humanos empezaran a pintar o esculpir habían utilizado el fuego, pero el fuego era algo que ya existía. Habían utilizado las vestimentas para protegerse del frío, las mismas que cubrían los cuerpos de los animales. Habían aprendido a navegar, seguramente agarrado de un tronco que flotaba a la deriva. Pero nunca habían hecho lo que nosotros llamamos arte, porque dibujar o pintar era algo sin precedentes. 

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas




Cuando hoy vamos a la librería y compramos carbonilla (unas inocentes ramitas de sauce) estamos por repetir un proceso originado hace miles de años. Porque al trazar una raya sobre una superficie estamos repitiendo lo que hicieron nuestros antepasados prehistóricos, cuando de un resto de una fogata tomaron una rama con su punta carbonizada y la usaron para hacer un trazo sobre la pared de su caverna: Habían inventado las artes plásticas.
Es decir, trabajaron con materia inerte pero con características de plasticidad. El barro, la piedra, las tierras de colores se podían modelar, alterar y transformar no sólo en objetos utilitarios (herramientas  y vasijas, por ejemplo) sino en objetos artísticos. Como un bisonte en la pared. Eso sí, no era un bisonte de verdad, era una representación. Estaba ahí, en la pared, no se movía, no era peligroso, pero existía. 


¿Qué había sucedido? 1) Conocíamos a los bisontes. 2) Sin verlos podíamos recordarlos. 3) Gracias a la memoria podíamos “ver” cómo eran. 4) “Verlos en nuestra memoria” nos permitía representarlos con fidelidad. Algo había cambiado.
Todos podían hacer fuego, todos podían cazar o matar un animal para alimentarse pero no todos podían dibujar. Y esta característica hacía del nuevo oficio algo exclusivo y convertía al artista en un pequeño Dios. Algo nuevo había pasado y no era una simple habilidad en acción. Un sector del cerebro se había activado y otorgaba a unos pocos la capacidad de representar.
Así que, por favor, mucho cuidado cuando decidas dibujar y tengas entre tus dedos esa humilde ramita de sauce. Se digno de ella y tomate en serio lo que estás por hacer. Estás repitiendo algo que no ha muerto ni morirá por los siglos de los siglos. Amén.

En desmedro de su autonomía, históricamente el dibujo ha sido considerado subsidiario de la pintura, lo que se pone de manifiesto a través de las innumerables historias de la pintura y las escasas historias del dibujo que se han publicado.

Primero tienes que ser un dibujante


No intentes ser pintor sin antes ser dibujante. Lo primero es el dibujo que -como todo- se puede aprender y también un fin en sí mismo. Existen grandes dibujantes del realismo contemporáneo y no han pretendido más. La gama de posibilidades que ofrece dibujar es tan amplia como la gama de grises que ofrece un lápiz. Muchas veces, el dibujo se presta mejor para realizar ciertos temas como el paisaje urbano o la figura humana.
En ese difícil período de aprendizaje si te cuesta dibujar “bien” no dudes en calcar. En la práctica de todos los días tendrán tiempo para ir habituándote al oficio de realizar y conocer a la vez.
No te confundas, virtuosos hay muy pocos y no por eso vas ha renunciar a tus metas. Lo importante es la constancia y agudizar el sentido de la vista. Se paciente. Una buena pintura realista no está conformada por sólo un buen dibujo. Los hiperrealistas de la década del 70 proyectaban la imagen de una diapositiva sobre la tela y así copiaban.


Sugerencias prácticas para dibujantes realistas  


A) Dibujar es mucho más económico que pintar. Compra los mejores materiales. Un buen papel, sin textura y opaco. Sólo así, la permanencia de tu trabajo estará garantizada en el tiempo de modo inalterable. Es importante que sea opaco ya que el satinado (brilloso) no te permitirá adherir el grafito a la superficie. El papel ilustración es bueno para trabajar con tinta. ¡No lo dobles ni lo enrolles! La superficie debe estar impecable.

El siglo XX, por fin, ha sido testigo de la liberación del dibujo, ya que paralelamente a los procesos de los géneros tradicionales, tanto como al surgimiento de los nuevos, el dibujo ganó su legitimación. A esto hay que agregar que el dibujo ha acompañado la dinámica de cruces de lenguajes ,como se comprueba por ejemplo en la fotografía intervenida, el objeto pictórico o el dibujo digital, entre otros ejemplos.


B) Para los primeros trabajos que la hoja no exceda los 40 x 50 cm. y se pueda adaptar bien a un tablero liviano. Debes estar cómodo donde quieras sentarte a dibujar. Con cinta de papel pega las cuatro esquinas de la hoja al tablero. Al final de cada sesión cubre tu trabajo con una cartulina pegada a la parte superior que lo proteja para cuando no estés dibujando. No debe ensuciarse... es muy difícil reparar un dibujo dañado. Se siempre cuidadoso y paciente.
Dibuja de arriba hacia abajo para no manchar con el dorso de la mano. También puedes proteger la parte ya resuelta con una hoja de papel A4. Usa fijador spray sólo cuando estés seguro que has terminado.


C) Cuando compres lápiz también elige las mejores marcas (de los duros a los blandos). No te olvides de un buen portaminas para los detalles. Y desde luego, una buena goma; si es pequeña, mejor.
En la actualidad existen en el mercado muchos productos que yo no conozco y que pueden ser útiles. Al dibujante se lo asocia con el lápiz, pero puedes usar muchos otros materiales: grafitos, carbonilla, tintas, fibras, hasta gomas de borrar. Pero lo importante es empezar con el lápiz. 
D) Practica e investiga. Gasta materiales. Aprende a usar la gama de posibilidades que te ofrece el lápiz. Desde el negro absoluto hasta el blanco. Hace ejercicios en escala de grises y traza líneas de diferentes grosores e intensidades. Suelta la mano, conoce el material. Juega con las texturas. Compra una lija de grano grueso y ponela debajo del papel y hace trazos gruesos encima con un lápiz blando (4b, 6b, 8b), verás la textura que se logra. Del mismo modo, si tienes una paleta de pintor que está seca pero más o menos lisa, hace lo mismo. Lograrás efectos no tan regulares y mucho más sugerentes. Hace un catálogo de texturas que en el futuro te servirán.
Paralelamente a estos avances, es necesario tener en cuenta una vertiente importante del dibujo que se ha desarrollado en la gráfica desde las primeras décadas del siglo XIX y que aun presentado distintos grados de demostración no ha desaparecido, manteniendo un espíritu crítico y satírico acerca de los diversos aspectos de la sociedad y su historia.

¿Qué dibujo? 

Seguramente vas a usar una fotografía, no hay problemas. Pero tiene que ser tu fotografía. En el momento en que salgas a la calle a ver qué “atrapas” ya estarás haciendo un acto de creación. En la era de la imagen digital es fácil poder seleccionar en tu computadora una de alta resolución, y eso ayudará.  No vas a copiar una fotografía, vas a dibujar el tema que te proponga tu fotografía.
Pero no vayas a creer que resuelto el dibujo el resto ya está “cocinado”. Antes que eso, debes elegir qué vas a realizar. Y ese es un tema que tiene que ver con tus gustos y tus convicciones. Porque una obra de arte es forma y contenido.
En la elección, sin saberlo, estarás determinado por tu propia forma de ser, por tus gustos, por el lugar donde vives, por tu entorno, por tu edad o por tu sexo.
Para ello es importante saber qué pretendes ahora que quieres ser pintor. Pero ese es un tema para la próxima entrega



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